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La bonanza económica de los últimos
años no ha beneficiado por igual a los españoles. A pesar de unos datos
macroeconómicos brillantes, desde mediados de los noventa las tasas de
pobreza en
España están estancadas, sobre todo en el caso de los menores de edad:
casi uno de cada cuatro niños (un 23,4%) está por debajo del umbral de la
pobreza, lo que supone más de un millón y medio
de personas de menos de 18 años que viven con un 60% de la renta mediana.
En el caso de la pobreza extrema - con sólo una cuarta parte de la renta
media-, la tasa infantil es del 3,5%, frente al 2,4%
de los adultos y el 1,1% de los mayores de 65 años. Con estos registros,
España figura en el último puesto de los estados de la Europa de los
Quince, seguida de cerca por Italia, Irlanda, Portugal y
Reino Unido.
¿A qué tipo de menores afecta en especial la falta de recursos? Los niños
que forman parte de hogares monoparentales y de las familias numerosas son
los que tienen mayor riesgo de exclusión
social, aseguran los responsables del informe Cáritas sobre la pobreza
infantil. Cuando sólo hay un progenitor a cargo de los hijos, la tasa
infantil de pobreza casi se duplica y roza el 40%. En
aquellas parejas que tienen tres o más hijos la proporción de niños pobres
llega al 43%.
Por comunidades, la investigación resalta las diferencias territoriales:
las tasas de menores pobres más bajas se dan en Navarra (7%), La Rioja
(9%), Euskadi (11%) y Catalunya (13%), frente a
Extremadura (45%), Andalucía y Castilla-La Mancha (ambas con un 33%), que
se sitúan en el furgón de cola.
El estudio, basado en datos de la Unión Europea y la encuesta de
condiciones de vida del INE, pone de manifiesto la vinculación entre
pobreza y la solidez de los ingresos salariales. Por ello no es
de extrañar que los casos más graves los protagonicen hijos cuyos
progenitores están en el paro. Sin embargo, la precariedad laboral ha
hecho que en los últimos años aumente la incidencia de la
pobreza entre los asalariados. "Tener trabajo ya no es una garantía
suficiente", afirman en el estudio. En el nuevo perfil general del pobre
en España también hacen notar la incorporación de una
parte de población inmigrante excluida. Además de los niveles de renta (el
umbral de la pobreza se sitúa en una renta anual de 6.360 euros), la
situación se agrava en ocasiones con privaciones
materiales que afectan a las condiciones de vida. Este grupo de pobres
confiesan que no cuentan con calefacción adecuada (97%), les resulta muy
difícil llegar a final de mes (44%), tienen
humedades en casa (28%), arrastran retrasos en los recibos (17%) o no
comen carne ni pescado al menos cada dos días (8%).
Cáritas denunció ayer que los pequeños no sólo representan uno de los
colectivos expuestos en mayor grado a la pobreza, sino que les afecta de
una forma más crónica. En comparación con el
resto de estados miembros de la Europa de los Quince, los menores
españoles son los que sufren durante un tiempo más prolongado la carencia
de recursos: hasta un 18% de los niños están por
debajo del umbral de la pobreza durante cinco o más años.
En vista de esta preocupante radiografía, la ONG católica critica
especialmente la escasez de políticas sociales de apoyo a los menores. "El
nivel de prestaciones familiares en España es impropio.
Las bajas tasas de pobreza infantil de los países nórdicos, entre el 5 y
el 10% tienen que ver con su red de servicios sociales", denuncia Luis
Ayala, profesor de Economía Aplicada de la
Universidad Juan Carlos y uno de los autores del informe Familia, infancia
y privación social.Cáritas solicita también que haya un impulso para que
las mujeres se incorporen al mercado laboral, ya
que en las familias en las que trabajan ambos progenitores desciende de
forma radical el riesgo de caer en la pobreza.
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