Los jóvenes necesitan dos sueldos para comprar una vivienda

Desplazados

 

 

Lucía Parrilla Sagra  http://www.otrarealidad.net

 

 

Dicen que cada niño trae un pan debajo del brazo. Pero ahora, con la moda de la delgadez, (por más que Cibeles nos quiera vender la burra), lo del pan queda muy trasnochado y huele mucho a posguerra, cuando ese alimento era tan apreciado que, cuando caía un trozo al suelo, se recogía, se le daba media sacudida, y tras besarlo reverencialmente se comía sin cuidarse de gérmenes ni bicho que se le pareciera. Y los niños se criaban naturalmente inmunizados, y se apedreaban tan ricamente al salir de la escuela, y acudían a casa con gloriosos chichones y moraduras, y nunca sospecharon ser víctimas de bullyng alguno.
Pero algunos niños, al nacer, traen bajo el bracito reformas de la Constitución, y eso es mucho más original, dónde va a parar. Aunque todo este sinvivir a cuenta del Embarazo, me recuerda al “Paso de las aceitunas”, de Lope de Rueda –tantas veces representado en las funciones escolares de antaño- que apenas se habían plantado los renuevos de olivo y ya se estaba riñendo por sus frutos.
A mí me da pena por Leonorcita, la verdad. Y por su tía. Será porque ya desde mi infancia sufrí mucho con aquellas historias de primogénitos postergados, empezando por las de la Biblia. El que escribió el Génesis hace hasta a Dios, que debiera ser ecuánime, culpable de favoritismo y eso que en el Paraíso no había literalmente más que cuatro gatos. Se ve que Moisés (el supuesto redactor) no le temía al colesterol y le parecían más apetitosos los corderos de Abel que las lechugas de Caín.
¿Y la astucia de Jacob, conchabado con su madre, para engañar al pobre viejo chocho de Isaac con las pieles de cabrito...y esa avaricia propia de banquero, de aprovechar el
hambre de su hermano Esaú para darle el potaje de lentejas a un interés de usura...?
¿Y qué decir de los cuentos? Siempre era el hijo menor el que encontraba el tesoro escondido, y la princesa más pequeña la que se llevaba el principesco gato al agua.
Tiene mala pata eso de que el nacimiento de un hermano la relegue a una a un puesto inferior en el ranking dinástico. ¿Qué pasa, que en este escalafón la antigüedad no es un grado?
Pero lo que ya termina de sulfurarme es otra injusticia de grado cósmico. Plutón, que, aunque pequeño y lejano, era un señor planeta con todos los requisitos, ahora va a ser excluido del Sistema Solar. ¿Y por quiénes? Por tres advenedizos de nombres inrecordables que no han hecho más mérito que estar ahí, medio escondidos, esperando la ocasión de poner la zancadilla como vedettes envidiosas, y salir ahora a encandilar a cuatro astrónomos snobs amantes de las novedades.
Según una encuesta, uno de cada tres portugueses vería con agrado la reunificación de las dos naciones ibéricas. Contando con Portugal, y haciendo Reino independiente a cada autonomía...hombre, podría ponérsele Trono a cada uno de los ocho nietos y aún quedarían algunas vacantes para los futuros, en vista del interés de la Real Casa en paliar el problema demográfico. Y, andando el tiempo, el juego que daría en la prensa rosa la política matrimonial de todas esas Casas reinantes en pro de una reunificación...
Más difícil veo lo de Plutón. Aunque, con buena voluntad por parte del colectivo astronómico, todo sería posible. Es cuestión de constituir el Sistema Solar de San Onofre, y donde giran nueve, que giren doce.

 

 

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