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Ensaimadas: Armadas y Peligrosas

 

 

Por la aceptación de este artículo publicado en varias páginas además, de en la de www.otrarealidad.net me permito incluirla aquí

 

 

En días pasados salta a la prensa la noticia de que varias ensaimadas, armadas y peligrosas, intentaban tomar el aeropuerto de Son Sant Joan de Palma de Mallorca. Esta tentativa se abortó gracias a la rápida acción, tanto de la seguridad interna del aeropuerto como las del estado. Por lo que puedo afirmar que la, impetuosa, actuación de los agentes evitó una catástrofe. Cuentan, testigos presénciales, que las ensaimadas tomaron como escudos humanos a inocentes pasajeros. Suerte que nuestras fuerzas armadas no actúan, aún,  como las israelíes, que no dudan en disparar a mujeres y niños palestinos aludiendo que, éstos, protegían a terroristas. De haber procedido del mismo modo que los militares judíos, la tragedia hubiese sido mayor, teniendo en cuenta que esta vez los escudos humanos eran occidentales y que los medios de comunicación no hubiesen sido capaces de justificar unas acciones tan impías, que sí excusaron cuando los soldados hebreos abrieron fuego contra la población indefensa, como vimos en fechas pasadas.

Esta maniobra policial tuvo su origen en una normativa europea de seguridad en los aeropuertos que ha tenido un rotundo éxito, como se ha comprobado con operación  Ensaimada –que nadie lea Malaya, que esa es otra-. Los europarlamentarios   –sálvese quien pueda- velando por nuestro bien, no cejan en el empeño de poner normativas para que estemos muy seguros y, por ejemplo, unas brutales ensaimadas no nos produzcan ningún daño. Los más inocentes pensaran que con un poco de bicarbonato, quizás, fuese suficiente. Nuestros gobernantes, siempre cautos, vigilan por nuestra seguridad, incluso, poniéndola por encima de nuestra –y digo nuestra- libertad individual. Las más peligrosas, a las ensaimadas me refiero, llevaban el sobre nombre de “cabello de ángel” o “crema pastelera”, con estos apodos, dulces y cándidos pretendían pasar desapercibidas de nuestros protectores y servidores –al menos así “reza” el eslogan de la policía de New York-. Esa policía, la de EE.UU., al servicio de todos, incluso, de hispanos, a los que protege, muy “cariñosamente”, como hemos podido contemplar en un vídeo reciente donde con un abrazo muy “afectuoso” casi ahogan a un presunto delincuente cuando procedía a su detención. Creo que aún es posible ver, éste “tierno” abrazo, en Internet.

Algunas declaraciones de los defensores de, lo que Bush llama, el eje del mal, con la única intención de sacarlo todo de contesto, dicen que esta normativa europea está diseñada para que todo se compre en tiendas del aeropuerto. Lo que nos están indicando es que esto no es más que un monopolio privado que no cumple las leyes de la libre competencia. Leyes que forman parte del vademécum del sistema económico liberal en que vivimos, y que las multinacionales aéreas no respetan. Esto no es más que un claro intento de intoxicar a la opinión pública. Pues, lo que insinúan, éstos desalmados, es que las compañías aeronáuticas aprovechando que una vez embarcado, y, al amparo de esta normativa que prohíbe llevar un sin fin de cosas líquidas, venderte a precio de oro lo que fuera de esta zona restringida sería mucho más asequible. Desde luego, ¡la gente por especular!, no tiene consideración y le achacan a las multinacionales todas clases de estratagemas para buitrear el dinero del consumidor. ¡Qué majaderos! ¿Quién les va a creer? A estos aprendices de terroristas, como no dudaría en definirlos el presidente de EE.UU.

Quizás estas ¿falsas acusaciones? De estos despiadados alborotadores estén motivadas porque, según la normativa europea, los pasajeros pueden comprar sin limitación de cantidad todos estos líquidos y sustancias en las tiendas situadas más allá del punto de control donde se muestra la tarjeta de embarque en aeropuertos de la UE o a bordo de los aviones operados por aerolíneas de la UE. También hay que tener en cuenta que en Francia, por ejemplo, el peligroso foie gras o el no menos violento camembert, pierden toda su capacidad de hacer el mal si  son adquiridos en un aeropuerto de la UE. Ya que han sido, previamente, desarmados y reducidos, aunque no en el precio pues, en eso, seguro que han aumentado considerablemente.

No quiero despedirme sin dar la relación de los elementos más peligrosos que son perseguidos por esta normativa, sus apodos, más comunes, son: El Agua, La Sopa, El Jarabe, El Perfume, El Gel y El Aerosol, entre otros.

Hay veces que la ironía es la única forma de escribir sobre normativas de este tipo, que rayan o sobrepasan el esperpento con una maestría propia del mismo Valle-Inclán. Nuestros gobernantes evitarían hacer el ridículo, si consultasen más a sus representados –democracia participativa lo llaman-, cuan el Conde Lucanor pedía opinión a su consejero Patronio. Si actuasen de este modo, las ensaimadas volverían ser lo que fueron siempre. Aunque eso sí, las empresas concesionarias de las tiendas en los aeropuertos sacarían menos tajada del bolsillo del consumidor.

Urbano Peñalver Munuera

 

 

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