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Las ganancias de la gente pobre que
llenaría hasta la bandera ocho campos del Barça, con capacidad para más de
100.000 espectadores, equivalen a los ingresos de una sola de las 500
personas más ricas del mundo. Lo asegura el último informe del Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Cerca de 416 millones de
los ciudadanos más pobres ganan lo mismo que 500 ricos. La brecha se
agranda: aunque la media del índice de desarrollo humano es de progreso,
los noruegos, que siguen en la cabeza del ranking, son 40 veces más ricos
que los nigerinos, que siguen en la cola. Y viven el doble de años. En
Níger, la tasa de escolarización es del 21%; en Noruega es universal. El
fracaso en los objetivos del milenio que aspiran a reducir al 50% el
número de personas pobres en el 2015 es cada vez más evidente.
"La acumulación de riqueza en el nivel más alto de la distribución mundial
de ingresos ha sido más impactante que la reducción de la pobreza en el
nivel más bajo", indica el informe sobre Desarrollo Humano 2006,presentado
en Ciudad del Cabo. Los niveles de pobreza se han reducido en casi todas
las regiones del mundo desde 1990 - las personas que viven con menos de un
dólar al día han pasado del 28% al 21%-, pero el África subsahariana es la
principal excepción. Allí se vive peor que hace 20 años. La gran causa: el
sida.
Para los 31 países en la categoría más baja de desarrollo humano - un
grupo que reúne al 9% de la población mundial- la esperanza de vida al
nacer no supera los 46 años, lo que supone 32 menos que en los países más
desarrollados. En los últimos 30 años, la esperanza de vida en el Norte ha
ido en aumento y en conjunto ha crecido nueve años (siete en el Sur), pero
en el África subsahariana la esperanza de vida es menor que tres decadas
atrás.
"Es preocupante que zonas enteras, como el África subsahariana, queden al
margen del avance en los objetivos del milenio. En educación sí ha habido
avances, pero ni en cien años logrará África esos objetivos en salud",
dice Arián Arpa, directora general de Intermón Oxfam. "Se impone
reflexionar sobre nuestro modelo de desarrollo - añade-, sobre si es
necesario acumular tanta riqueza, porque tal vez en lugar de generar
muchísimos ingresos, un empredendor podría generar muchos y dedicar la
pequeña diferencia a mejorar la vida de millones de personas".
El PNUD insiste en que la riqueza de las naciones no genera necesariamente
mayor desarrollo humano. Los estadounidenses, por ejemplo, son los
segundos más ricos del mundo tras Luxemburgo, pero ocupan el octavo lugar
en el IDH, que mide no sólo los ingresos sino el acceso a la educación y
la salud. Así, una de las razones es que su esperanza media de vida es de
tres años menos que en Suecia.
España, por su parte, ha escalado dos puestos en el ranking de los más
privilegiados, situándose en el 19, por delante de potencias como Alemania
(en el 21) y aumentando la esperanza de vida de 79,5 a 79,7 años. En
cuanto a Latinoamérica, Argentina es la primera de su región (en el puesto
36) y Cuba - la única economía socialista de la región- es la quinta, por
detrás de Chile, Uruguay y Costa Rica, pero por delante de México o
Brasil, y al mismo nivel que Emiratos Árabes Unidos. Por primera vez, el
informe analiza también las desigualdades dentro de cada país: en Bolivia,
por ejemplo (puesto 115), o Sudáfrica, las diferencias entre el desarrollo
del 20% más rico y el 20% más pobre son elevadas. El primero está a un
nivel similar al de Polonia, mientras que el segundo se compara con
Pakistán.
Con todo, el PNUD remarca este año como asunto esencial para el desarrollo
de las capacidades humanas el del agua y afirma que su escasez nace de "la
desigualdad, la pobreza y el poder", y no de la disponibilidad física. Más
de mil millones de personas en el mundo no tienen acceso regular a agua
potable y 2.600 millones no lo tienen a un saneamiento adecuado. Por eso y
debido a las infecciones transmitidas por aguas en malas condiciones, 1,8
millones de niños mueren cada año. El PNUD denuncia que pocos son los
países que abordan esta cuestión como fundamental.
Conforme a las tendencias actuales, el África subsahariana alcanzará la
meta del agua en el 2040 y la de saneamiento en el 2076. Hasta 55 naciones
registran un retraso al respecto y 234 millones de personas quedarán fuera
de esta meta. Sólo una de cada tres personas del África subsahariana y el
sur de Asia tienen fácil acceso a agua. En países como Etiopía esta
proporción se reduce a uno de cada siete habitantes, explicó el presidente
de la Asociación para las Naciones Unidas en Catalunya (ANUE), Ildefons
Valls. Por su parte, la miembro de la Cátedra Unesco en Tecnología,
Desarrollo Sostenible, Desequilibrios y Cambio Global de la UPC, Ivonne
Cruz, aseguró en rueda de prensa que, a pesar del crecimiento demográfico,
"hay agua más que suficiente para cubrir las necesidades, pero el problema
no es tanto el recurso como la distribución desigual que existe", informa
Efe. El estudio compara los cinco litros por día y persona que utilizan
más de 1.000 millones de personas en el mundo, con los 200 que se usan en
Europa o los 400 litros en Norteamérica. El PNUD establece la cantidad de
agua para cubrir las necesidades básicas en 20 litros por persona y día.
Cruz subrayó que con los cinco litros por día y persona que usan más de
1.100 millones de persona en el mundo no se llega ni a la décima parte de
la media que se usa en los países ricos para tirar de la cadena del
inodoro.
"El acceso al agua es un problema de salud gravísimo - afirmó Arpa- y
también de cómo se organiza la gente su vida: si dedicas todo el día a
conseguir agua no podrás hacer otras cosas. Una niña etíope que camina 6
horas al día para conseguir agua no irá a la escuela, hipotecará su
futuro, no podrá cultivar un pequeño huerto para alimentarse mejor o tener
ingresos. Y como las mujeres son las encargadas de conseguir el agua,
surgen desigualdades. Además, en muchos suburbios el agua es relativamente
mucho más cara que en los barrios donde vive la minoría más favorecida".
Como posibles soluciones, el informe apuesta por la desviación de ríos, la
desalinización del agua del mar y las importaciones de agua, aunque se
trata de soluciones sujetas a otras variables de tipo económico y
ecológico.
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