Los jóvenes necesitan dos sueldos para comprar una vivienda

 Jaén se aleja de la convergencia con España y UE

 

 

Este 2006 se cerrará con un crecimiento del 2,8% frente al 3,4 de la comunidad autónoma El CES insta a una 'diversificación concéntrica', de forma que el desarrollo de la provincia se base en el aprovechamiento de la biomasa y los subproductos del monocultivo del olivar.
 

 

Acaba 2006 y Jaén sigue a la cola de la economía. A falta de que llegue el 31 de diciembre y se cierren las cuentas regionales, las previsiones de prestigiosos centros de estudios como Analistas Económicos de Andalucía, vinculado a Unicaja, indican que este ejercicio tampoco se acortarán las distancias que nos separan del resto. Mientras que la región crecerá un 3,4 por ciento, igual que la media nacional, Jaén se quedará en un escaso y preocupante 2,8 por ciento. Demasiada diferencia si lo que se pretende es que la brecha se vaya acortando poco a poco. El símil automovilístico puede ayudar a comprender la situación. Si Andalucía circula a 120 kilómetros por hora y la provincia lo hace a 100 (un 17 por ciento más despacio), lo que está claro es que la comunidad siempre llegará antes. Más aun. A no ser que a Jaén se le ponga un motor mucho más potente, permanecerá por detrás 'sine die'.

Así estamos, con el agravante de que 2005 fue horrible debido al tremendo parón del sector agropecuario, debido a las heladas y la sequía, y que mientras que el Producto Interior Bruto (PIB) autonómico se incrementó un 3,9 por ciento (frente a un 3,6 por ciento del resto del Estado), el PIB de Jaén aumentó un 2,4 por ciento. En definitiva, dos años tirados por la borda.

Objetivo 1

Todo ello nos lleva a seguir siendo considerados zona Objetivo 1, una calificación que permite que el grifo de los millones europeos no se cierre como mínimo hasta 2013, cuando expire el nuevo marco financiero que se inaugura el 1 de enero de 2007. Para entonces las instituciones comunitarias confían en que Jaén alcance el 75 por ciento de la renta familiar disponible (RFD) de la Europa de los 15. En estos momentos nuestra RFD se sitúa entre el 69 y el 70 por ciento, cinco puntos por debajo del límite. Andalucía está un poco mejor, en el 71 por ciento (Gaspar Zarrías aseguraba recientemente que el 75 por ciento se había sobrepasado en el último trienio). Mientras tanto España ya se codea con Francia, Reino Unido o Alemania, con el 95 por ciento de la RFD, y la mayor parte de las autonomías ya han dejado de ser objeto preferente de atención por parte de Bruselas.

El hecho de ostentar la consideración de 'área de actuación prioritaria' es lo mismo que decir que seguirán llegando anualmente 300 millones en ayudas (sin incluir los 421 millones en los incentivos a la agricultura), unas subvenciones que deben servir para que se construyan más infraestructuras, para que el campo siga produciendo a tope, para que se incorporen nuevas tecnologías a los procesos productivos y para que mejoren los niveles de conocimiento del capital humano.

Todos estos asuntos fueron abordados ayer en el transcurso de unas jornadas organizadas por el Consejo Económico y Social (CES) en el Centro de Congresos en las que participaron representantes de la administración, de los empresarios y de los sindicatos. Según el presidente del CES, Manuel Parras, Jaén debe sacar partido de las oportunidades que se le presentan y una de ellas es la explotación de las energías renovables, uno de los temas clave de la agenda política para el próximo decenio. ¿Cómo se explica que Jaén exporte biomasa a países como Bélgica, Reino Unido u Holanda y no la utilice en beneficio propio? «Esto es una de las cosas que hemos de intentar cambiar» comenta Parras. Y es que vivimos en un territorio con una riqueza natural impresionante, tanto por las casi 600.000 hectáreas de olivar como por la amplia superficie forestal de los cuatro parques, que puede propiciar lo que se denomina 'diversificación concéntrica'. Esto significa basar el progreso en el monocultivo, como hasta ahora, pero aprovechando todas sus potencialidades. El objetivo es que Jaén consolide su liderazgo en el sector oleícola. No se trata tan sólo de vender más envasado y menos a granel para que los valores añadidos de la comercialización del 'oro verde' se queden aquí, sino que las 500.000 toneladas de ramas que se tiran a la basura se utilicen para generar combustibles vegetales que sustituyan a los fósiles (tan denostados por calentar el planeta y producir el efecto invernadero) o para fabricar parqué o tarima flotante a partir de la madera seca. Estamos por tanto ante un mercado emergente y la mejor prueba de ello es la inversión de 670 millones de euros para la puesta en marcha de diferentes plantas por parte de Valoriza, una empresa del grupo Sacyr Vallehermoso. Y todo con la ventaja de que se reduce a cero el riesgo de deslocalización de la actividad, ya que estas sociedades deben permanecer donde se encuentre la materia prima.

El CES propone un mayor gasto en mejorar la formación de los trabajadores, más dinero para proyectos de investigación, más profesionalización de la industria y una apuesta decidida por la sostenibilidad.

 

 

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