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Llegar a final de mes sin caer en
el precipicio de las deudas se ha convertido en una 'trepidante' aventura
para decenas de miles de familias de Jaén. El problema no es que la
provincia encabece la escalada inflacionista en el último año, con un
repunte del Índice de Precios de Consumo del 4,1 por ciento. El problema
es que los sueldos que se pagan por estos lares son una verdadera miseria,
tal y como pone de manifiesto la estadística sobre salarios que elabora la
Agencia Tributaria a partir de las declaraciones de la renta. Quien supere
los 1.000 euros en nómina 'se puede dar con un canto en los dientes', ya
que sus percepciones serán sensiblemente superiores a las que percibe la
mayoría.
Y es que los jienenses son los españoles que menos dinero cobran por su
trabajo. Así mientras que el promedio nacional se sitúa en los 14.585
euros anuales, en Jaén ni tan siquiera se sobrepasan los 11.000 euros,
concretamente 10.984. Esto significa una retribución mensual de unos
insignificantes 915 euros, una cantidad sensiblemente más baja que la que
se registra, por ejemplo, en Granada, donde los ingresos per cápita se
sitúan en 1.088 euros (13.067 en el cómputo de todo el ejercicio). Aunque
las comparaciones siempre son odiosas, es conveniente cotejar los datos de
Jaén con los de otras zonas más o menos prósperas. Los madrileños se meten
en el bolsillo 1.668 euros cada vez que la empresa se 'retrata',
prácticamente el doble que aquí. En realidad, da igual el lugar del mapa
en el que nos fijemos porque cualquiera nos saca varios cuerpos de
ventaja. Un turolense, 1.244 euros (un 26,4 por ciento más); un tinerfeño,
1.106 euros (un 17,2 por ciento más); un toledano, 1.169 euros (un 21,7
por ciento más); un gerundense, 1.256 euros (un 27,1 por ciento más); un
onubense, 969 euros (un 5,5 por ciento más); etcétera, etcétera, etcétera.
Medias injustas
Pero las medias siempre son injustas, ya que para obtener esos 915 euros
de Jaén se deben 'meter en el mismo saco' a los que más se embolsan y a
los que menos. Y estos últimos arrasan. De los 249.417 contribuyentes
contabilizados en Jaén, el 53,8 por ciento (134.158) ganan menos de 800
euros al mes. Entre los 800 y los 1.000 hay 32.545 (un 13,04 por ciento);
entre los 1.000 y los 1.300 se hallan 28.652 (un 11,48 por ciento); entre
1.300 y 1.600 se encuentran 14.281 (un 5,72 por ciento); y entre 1.600 y
2.000 hay 10.605 (un 4,25 por ciento). Por encima de los 2.000 tan sólo
figuran 29.229 (el 11,7 por ciento del total). Como 'anécdota' baste decir
que 567 elegidos superan los 7.000 euros al mes, más de un millón de las
antiguas pesetas.
También resulta de sumo interés la tabla concerniente a la distribución de
los emolumentos en función de la edad. Los que peor salen son los menores
de 18 años, que se quedan en 244 euros. A partir de ahí la gráfica muestra
una tendencia claramente ascendente hasta los 56 años. Los que tienen
entre 18 y 25 llegan a los 512 euros y los que tienen entre 26 y 35
tampoco rebasan los 915 euros de referencia y se tienen que conformar con
869. Las cosas mejoran en los siguientes tramos: el intervalo de 36 a 45
años, 1.046 euros, y el de 46 a 55, 1.232 euros. A partir de ese punto la
curva se torna descendente, ya que los que van de 56 a 65 años consiguen
1.084 euros al mes, y los de más de 65 bajan hasta los 483.
El informe de la Agencia Tributaria también muestra grandes escalones
entre los distintos sectores económicos. La actividad en la que los
empleados gozan de una mayor consideración por parte de los patronos es la
financiera. Bancos, cajas de ahorro, cooperativas de crédito y
aseguradoras dan 1.923 euros al mes a cada uno de los suyos. También están
'bien mirados' los que desarrollan su actividad profesional en compañías
energéticas o relacionadas con la gestión del agua, donde los 1.772 euros
están a la orden del día; y los que se ganan la vida en los ramos de la
enseñanza y la sanidad, con 1.577 euros. Por encima de los 915 euros
también aparecen el transporte y las comunicaciones, con 1.101 euros, y la
industria, con 1.039 euros. Por debajo de los 915 están construcción y
sociedades inmobiliarias, con 905 euros; las firmas de servicios, con 866
euros; comercio, con 826 euros; y hostelería y restauración, con 599
euros.
Economía sumergida
Estos números no se corresponden con los niveles de consumo de Jaén, como
revelan indicadores como matriculaciones de vehículos. «Si todas estas
cifras fueran reales estaríamos ante una peligrosa coyuntura de necesidad,
por lo que se deben tener en cuenta otros factores de enorme importancia
como la repercusión de la economía sumergida». Conviene recordar que el
último estudio al respecto del Consejo Económico y Social de Andalucía
estima que más del 20 por ciento del dinero que se mueve en los diferentes
mercados no está fiscalizado.
Se aboga «por una persecución contundente del fraude, ya que este tipo de
prácticas se utilizan como fórmula de competencia y como evasión de las
obligaciones para con el Estado, lo que en última instancia termina
perjudicando a la propia sociedad». Otros aspectos que deben analizarse
son las tasas de precariedad y estacionalidad laboral que se observan en
Jaén, que impiden que los techos salariales sean más altos, y el
importante papel que desempeña el olivar y la agricultora, que se han
convertido en un verdadero colchón, como complemento indispensable de las
rentas más bajas de Jaén.
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