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Nueve mil es la cifra de
inmigrantes que prevé el sindicato UGT que lleguen a Jaén buscando un tajo
en la recolección de aceituna, aunque ha vuelto a señalar que no es
necesaria mano de obra
nueva. De momento, ya se han abierto todos los albergues, pero son
insuficientes, por lo que los empresarios están obligados a facilitarles
alojamiento mientras que dure la temporada.
Precisamente para vigilar el buen estado de estas viviendas, UGT va a
destinar a catorce personas, que irán formando parejas de dos, para
visitar distintos enclaves de la provincia y comprobar que
los temporeros viven en un lugar digno. Este punto no siempre se cumple,
según el secretario provincial de la Federación Agroalimentaria (FTA) de
UGT, Antonio Marcos. «Se prevé que abran más
cortijos que el año pasado y deberemos estar especialmente atentos a los
reincidentes y a la zona de El Condado, la más crítica en este sentido»,
argumenta. Serán estos los que visiten primero, para
que dé tiempo a que la Inspección de Trabajo pueda acudir si hay
irregularidades.
Para Marcos, «el empresario tiene la obligación de facilitar una vivienda
digna al temporero», según se recoge en el Convenio del Campo estatal
cordado en 1997 y renovado en 2006, aunque no
está registrado en el provincial. «El problema es que el olivicultor no se
ha adaptado a los cambios. Quiere coger la cosecha de la forma más rápida
y mejor, pero sigue sin preocuparse por la calidad
de vida de sus trabajadores», señala.
En este sentido destaca que algunos están ofreciendo una vivienda en malas
condiciones dentro del casco urbano, zonas que no están autorizados a
controlar. Por este motivo, el sindicato ha
lanzado la propuesta de la construcción de residencias por parte de las
cooperativas donde puedan alojarse los inmigrantes durante la campaña de
la aceituna.
Igualmente, llevarán a cabo controles en los albergues y en los tajos para
informar a los temporeros de sus derechos, ya que se están detectando
jornadas más largas de lo acordado y el cobro de
salarios inferiores a lo estipulado. Marcos incluso asegura que «muchos
empresarios no quieren contratar temporeros que llevan años viniendo
porque ya conocen el convenio colectivo».
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