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Un folio blanco. Gráficos llenos de
números. Información dividida en cuadros. Datos y más datos. Estadísticas
descarnadas que esconden el drama de 10.312 jienenses que un buen día
salieron de su casa a buscarse el sustento para sus familias y que
regresaron malheridos. Los que llegaron, porque hubo nueve que no tuvieron
la fortuna de volver, de ver a sus hijos
antes de acostarse, de charlar con su pareja sobre la hipoteca o sobre lo
que sea. Sí, las matemáticas son a veces tan frías como la propia muerte.
Y ayer tocaba hacer balance de
siniestralidad, de hablar de cifras y tendencias, de hacer comparaciones,
de comprobar sin los planes alerta sirven para algo o son un fracaso.
Tras un último cuatrimestre para olvidar (hasta septiembre todo apuntaba a
que se produciría una mejoría), el saldo no puede ser más negativo. Tras
varios ejercicios consecutivos en
los que se registró un retroceso de la accidentalidad, 2006 supone un paso
atrás, un punto de inflexión negativo en la lucha contra una lacra que
todavía no ha calado en las
conciencias. En total se registraron 10.312 incidencias en el trabajo, lo
que supone un incremento del 2,07 por ciento respecto a 2005, cuando hubo
10.098. Y eso que la justicia ha
empezado a tomarse muy en serio esta cuestión y los jueces han dictado
seis sentencias condenatorias contra empresarios por no cumplir la
legislación sobre riesgos. O sea por no
observar las medidas de seguridad imprescindibles para que sus empleados
desarrollaran las tareas asignadas sin comprometer su integridad física.
Además, en el 50 por ciento de los
casos ni tan siquiera hizo falta que mediara ninguna desgracia.
Problema dimensionado
El problema se sobredimensiona desde el momento en que crecen
significativamente los contratiempos con peores consecuencias. En 2006
hubo 189 eventualidades de carácter grave,
lo que significa un 7,4 por ciento más que en 2005, cuando hubo 175.
Aunque lo más preocupante es que hubo nueve óbitos, un 55 por ciento más,
de los que cinco fueron percances de
tráfico (cuatro dentro de la jornada y uno 'in itinere', en desplazamiento
de la casa hasta el centro de trabajo). Con el agravante de que los
criterios de contabilización son tan
desacertados que no reflejan la auténtica realidad. El fatal suceso que se
cobró la vida de un conductor de autobús en la A-44 el pasado 14 de
septiembre, cuando iba a pasar la
Inspección Técnica de Vehículos, no se considera 'fallecimiento oficial'
porque los decesos de los transportistas no se computan. Otra 'anomalía'
que positiviza las tablas es que los
finados sólo cuentan si se producen en las 24 horas siguientes. Tampoco se
contabilizan los que ejercen la actividad por cuenta propia, los que no
tienen contrato o los que no estén
dados de alta en la Seguridad Social. Si todos estos se sumaran,
posiblemente podríamos hablar casi el doble.
El delegado de Empleo de la Junta de Andalucía, David Avilés, ha mostrado
su preocupación por este repunte, aunque aclara que los índices de
incidencia (partes de bajas por cada
millar de personas ocupadas), sitúan a Jaén por debajo de la media
nacional y autonómica. En 2006 la ratio fue de 42,59 por mil, lo que
representa 0,74 puntos más que en 2005, cuando la
proporción fue de 41,85 por mil. En este punto conviene aclarar que el año
pasado subió la afiliación a la Seguridad Social en 7.500 nuevas altas. Es
decir, hubo más siniestros para
también hay más jienenses que han logrado una colocación. Además, si
echamos un poco más la vista atrás, hasta 1995, cuando entró en vigor Ley
de Prevención, la relación era de
50,73 por cada mil, lo que implica que una década se ha rebajado la tasa
en casi 7 puntos.
Un asunto muy delicado
Avilés asegura que desde la administración se están poniendo en marcha
todos los instrumentos posibles para que la sociedad capte que estamos
ante un asunto muy delicado, aunque
reconoce que «quizá no se esté trasladando bien el mensaje ya que si el
empresario y el empleado se tomaran en serio esta cuestión, la mayor parte
de los accidentes serían evitables».
«Nos cuesta mucho llegar a la gente -dice- y la mejor prueba de ello es
que abordamos en este tema en los cursos de Formación Profesional
Ocupacional y los alumnos se plantean este
asunto como si se tratara de algo novedoso».
JORGE PASTOR/JAÉN
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