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Las grandes familias de la
oligarquía andaluza volvieron a monopolizar, un año más, las subvenciones
agrícolas de esa comunidad autónoma. Los seis primeros perceptores de
estos subsidios, las familias Mora Figueroa, Hernández Barrera, López de
la Puerta, el Duque del Infantado, la Duquesa de Alba y Nicolás Osuna
García, recibieron en 2005 casi 12 millones de euros.
A diferencia de la mayor parte de los sistemas de ayudas públicas, las
reglas de la Política Agraria Comunitaria (PAC) concentran los subsidios
en quienes menos los necesitan. Tras la maraña legal y técnica que
acompaña el funcionamiento del sistema se esconde un principio muy simple:
cuanto más tierra se posee, más ayudas publicas se pueden recibir.
Según un estudio de la propia Comisión Europea (CE), publicado en 2002, el
18 por ciento de los perceptores concentran el 76 por ciento de las ayudas
[1]. Y el paso de los años no parece corregir esta tendencia.
El detalle de estas cifras no es fácil de conocer. Las listas de
beneficiarios de la PAC en el Estado español son un secreto excepto en
tres comunidades autónomas (Castilla La Mancha, Extremadura y Andalucía),
que publican cada año los datos de manera ordenada y pormenorizada.
A nivel estatal, alrededor de 300 beneficiarios reciben la
desproporcionada cantidad de 398 millones de euros [2], lo que significa
una ayuda por perceptor de 1.309.000 euros anuales. Para hacerse una idea,
la cantidad total otorgada a estos beneficiados equivale a diez veces el
presupuesto público destinado a la agricultura en Mozambique, un país
donde 6 de cada 10 personas viven en el sector rural.
Mientras tanto, cada año desaparecen un media de 37.000 explotaciones
agrícolas familiares en el territorio español.
En el caso de Andalucía, seis familias recibieron en 2005 una cantidad
cercana a los 12 millones de euros, lo que supone un ingreso diario de
5.470 euros por persona. En el otro extremo de la escala se encuentran las
más de 10 mil pequeñas explotaciones que perciben la misma cantidad que la
otorgada a estos 6 terratenientes andaluces.
Y mucho menor aún es el vergonzoso subsidio de 383,28 euros al mes que
percibe un jornalero andaluz durante seis meses al año.
José Benítez, representante del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) en la
localidad sevillana de La Rinconada, facilitó a Rebelión una relación de
los mayores beneficiarios de estas ayudas. En la lista, publicada por la
Junta de Andalucía, se detallan las subvenciones concedidas a las mayores
explotaciones agrarias y el nombre de sus titulares. Empresarios, duques,
toreros e, incluso, la iglesia aparecen en la misma. “Grandes
terratenientes y opresores históricos de nuestra tierra -asegura Benítez-,
que se benefician de las ayudas comunitarias en muchos casos sin producir
nada, solo por poseer la tierra y sembrar”, pues en muchos casos ni
siquiera se recolecta lo cultivado.
En el listado, sin embargo, no aparecen todas las explotaciones de estas
grandes familias. Pues como explica el dirigente sindical es casi
imposible seguirles el rastro a las sociedades utilizadas para el cobro de
dichos subsidios, por lo fácil y barato que les resulta cambiar de razón
social cada año.
Pese a ello, los datos publicados son lo suficientemente significativos.
Grandes gracias al sacrificio ajeno
El número 1 del ranking lo encabeza este año la familia Mora-Figueroa
Domech, que gracias a sus empresas Complejo Agrícola y Agrícola de Barbate
alcanzan los 4 millones de euros. Una cantidad con la que se podrían pagar
los ingresos anuales de 15.000 campesinos en Guatemala, donde la pobreza
rural alcanza a tres de cada cuatro personas.
Los Mora-Figueroa son propietarios de extensas explotaciones en Andalucía,
y accionistas de un imperio empresarial que cuenta, entre otras, con
participaciones en la filial española de Coca-Cola.
Los hermanos Hernandez Barrera son los principales accionistas de la
compañía Ebro Puleva S.A., una de las primeras empresas europeas del
sector alimentario. Esta empresa, ‘multisubsidiada’ a ambos lados del
Atlántico, recibió sólo en España (2003) la astronómica cantidad de
20.400.000 euros por sus actividades, incluyendo las explotaciones de
arroz y la transformación, comercialización y exportación de azúcar. El
impacto que esto supone sobre los campesinos del tercer mundo es
significativo. Sólo en el caso del azúcar, las restricciones impuestas por
Europa a las exportaciones de los países africanos costaron 32 millones de
euros a Malawi en 2003. Esta cantidad corresponde al presupuesto total de
salud de este país, donde un 15 por ciento de la población padece el
VIH/SIDA [3]. Felix Hernández Barrera (Dehesa Norte) recibió el pasado año
una cantidad cercana a los 3 millones de euros.
El tercero en la lista fue el Duque del Infantado (Íñigo de Arteaga y
Martín), quien se embolsó a su nombre 1.776.985 euros. Y la familia López
de la Puerta (Jose Lopez Mazuelos S.A.), con intereses en distintas
empresas como Inmobiliaria La Colegiata, Urso, Agroandaluzas o Compañía
Campos, recibió en 2005 la cantidad de 1.326.530 euros.
Con sólo dos de sus empresas (Euroexplotaciones Agrarias y Eurotécnica
Agraria), la Duquesa de Alba ingresó el pasado año 1.155.000 euros
procedentes de subvenciones, vía Junta de Andalucía. El total de sus
tierras y fincas se acerca a las 34.000 hectáreas, equivalentes a más de
170 veces la extensión del Principado de Mónaco,
Euroexplotaciones Agrarias tiene su sede en una dependencia aneja al
Palacio de Liria, la residencia de la duquesa de Alba en Madrid. Está
presidida por la propia duquesa, Cayetana Fitz-James Stuart, y entre sus
principales administradores figuran su marido, Jesús Aguirre Ortiz de
Zárate (vicepresidente) y su hijo, Carlos Fitz-James Martínez de Irujo,
como consejero delegado y principal accionista de la sociedad, en cuyo
capital participan también Alfonso, Jacobo y Eugenia Martínez de Irujo
FitzJames Stuart.
Eurotécnica Agraria, la segunda de las propiedades de la duquesa,
pertenece en un 90% a ésta y el resto del capital está repartido entre
Jesús Aguirre, y Fernando, Cayetano y Alfonso Martínez de Irujo.
Nicolás Osuna García (Haciendas del Sur) no es aristócrata pero cuenta con
una de las fortunas más grandes de Sevilla. Su empresa recibió en 2005 la
suma de 880.894 euros.
Haciendas del Sur es filial de la madrileña Agrícolas del Genil, filial a
su vez del Grupo de Inversiones Noga, del cual Osuna es propietario y
fundador. Tras la compra, hace unos años, de las propiedades de la familia
Oriol se convirtió en uno de los mayores terrateniente del olivar español.
Al margen de sus intereses en la agricultura, Inversiones Noga controla un
imperio económico a través de la Inmobiliaria Osuna y la Urbanizadora
Osuna, promotoras de más de 90.000 viviendas hasta 2004, con presencia en
14 provincias. Ese mismo año, el grupo Noga anunció una inversión de más
de 60 millones de euros en la construcción de tres hoteles.
También la Compañía de Jesús y Mario Conde recibieron importantes
cantidades de dinero durante el pasado año. Los jesuitas, pese a proclamar
su trabajo “en defensa de la fe y la promoción de la justicia”, no han
tenido reparo en recolectar los 213.242 euros asignados en 2005. Un
escalón más abajo se encuentra el ex-banquero que ha tenido que
conformarse con 104.693 euros otorgados por su finca Los Carrizos.
La legalidad tiene poco que ver con la legitimidad. Y en este caso,
mientras unos pocos reciben por vía de la PAC “ayudas” ingentes, millones
de campesinos en países pobres carecen de lo más básico por el efecto de
las exportaciones subvencionadas y la restricción del acceso a mercados
que impone la Unión Europea. Del mismo modo, la concentración de los
recursos económicos en manos de los grandes productores y empresas del
sector agropecuario ponen en serias dificultades a la agricultura familiar
europea.
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